Alimentación de la cerda gestante por etapas: cuánto y qué darle en cada tercio de gestación
1 ago 2026

Alimentar a la cerda gestante con una sola curva plana durante los 114 días es una de las causas silenciosas de camadas heterogéneas, lechones de bajo peso al nacimiento y cerdas que llegan gordas al parto y luego comen mal en lactancia. El error no suele estar en el balanceado, sino en el momento: las necesidades de la hembra no son constantes. Entre el día 0 y el día 114, el requerimiento estimado de lisina de la cerda aumenta cerca de 200 %, mientras que el de energía sube alrededor de 45 % (NRC, 2012).
Ajustar el consumo y el aporte de aminoácidos por tercio de gestación permite recuperar reservas sin sobreacondicionar, sostener el crecimiento fetal en la recta final y preparar a la hembra para una lactancia con buen consumo. A continuación se detalla cuánto y qué aportar en cada fase, con valores de referencia de NRC 2012, Rostagno (Tablas Brasileñas) y FEDNA.
¿Por qué cambian las necesidades nutricionales de la cerda en cada tercio de gestación?
La gestación se maneja en dos grandes bloques fisiológicos: los primeros 90 días, dominados por el mantenimiento y la recuperación de reservas corporales, y el último tercio, donde se concentra el crecimiento fetal y el desarrollo de la glándula mamaria. Durante los primeros dos tercios más del 60 % de los nutrientes se destinan a mantenimiento de la hembra; en cambio, en las últimas semanas el feto y la ubre demandan un aporte creciente de energía y aminoácidos. Por eso la alimentación por fases ajusta el pienso a la demanda real de cada momento en lugar de promediarla.
Un segundo factor es la condición corporal de partida. La cerda primeriza sigue creciendo y necesita nutrientes para su propio desarrollo, mientras que la multípara debe reponer las reservas de proteína y grasa que movilizó en la lactancia previa (NRC, 2012). Ignorar esta diferencia lleva a hembras delgadas que no aguantan la lactancia o a hembras obesas que comen poco. El objetivo práctico es que al menos el 90 % del lote llegue al parto con condición corporal ideal, alrededor de puntuación 3 y con 15 a 18 mm de grasa dorsal.
¿Cuánto alimento, energía y lisina necesita la cerda gestante en cada fase?
Con un pienso de gestación tipo maíz-soya de aproximadamente 3.3 Mcal de EM/kg, el NRC 2012 estima un plano de alimentación cercano a 2.1-2.2 kg/día durante los primeros 90 días y de 2.5-2.6 kg/día en los últimos 25 días previos al parto. Sobre esa base, los valores se afinan por tercio y por condición corporal individual. La siguiente tabla resume rangos de referencia; deben ajustarse por peso, número de parto, temperatura y densidad nutricional real del balanceado.
Como referencia de aminoácidos, el NRC 2012 sitúa el requerimiento de lisina digestible de la cerda adulta que gana 20 kg de la cubrición al parto en torno a 9 g/día, y en la primeriza cerca de 11 g/día. Investigación reciente ubica la lisina digestible estandarizada (SID) entre 9.7 y 12.4 g/día en gestación media (0.39-0.49 % de la dieta) y entre 14.6 y 17.4 g/día en gestación tardía (0.52-0.62 %), lo que confirma la conveniencia de subir el aporte proteico en el último tercio.
Primer tercio (día 0-40): implantación y no sobrealimentar
La prioridad tras la cubrición es la supervivencia embrionaria. Sobrealimentar en los primeros días eleva la mortalidad embrionaria y reduce el tamaño de camada respecto a hembras alimentadas de forma controlada. Por eso se mantiene un plano moderado, cercano a 2.0-2.2 kg/día, salvo en hembras muy delgadas que requieran recuperar reservas. Es también la fase en la que conviene vigilar el estatus de minerales traza y antioxidantes.
Mantener consumo controlado los primeros 21 días para no comprometer la implantación.
Aportar agua limpia y a libre acceso: sin agua no hay consumo estable.
Cuidar el aporte de selenio y vitamina E por su papel en función reproductiva y estatus antioxidante.
El estatus antioxidante en esta fase se apoya en oligoelementos clave; conviene revisar el aporte según lo descrito en esta guía sobre deficiencia y suplementación de selenio en cerdos, especialmente en explotaciones con suelos pobres en el mineral.
Segundo tercio (día 40-75): la ventana para corregir condición corporal
Entre los días 30 y 70 se ubica la mejor ventana para ajustar la condición corporal, porque el costo fetal aún es bajo y cada kilo extra de pienso se traduce en reservas de la hembra y no en grasa perjudicial al parto. A las hembras delgadas se les incrementa el plano; a las que vienen con sobrepeso se les modera. Medir grasa dorsal a mitad de gestación y reagrupar por condición es la práctica que más homogeneiza el lote.
Medir grasa dorsal (P2) a mitad de gestación y clasificar por condición.
Subir el plano en hembras con menos de 12 mm de grasa dorsal.
Reducir en hembras que superen 20 mm para no llegar obesas al parto.
Tercer tercio (día 75-110): acompañar el crecimiento fetal
Cerca del 60-70 % del peso fetal se deposita en las últimas semanas, junto con el desarrollo de la ubre y el calostro. Aquí se incrementa el consumo entre 0.5 y 1 kg/día respecto al mantenimiento, llegando a rangos de 2.8-3.5 kg/día según condición y temperatura ambiente. Este incremento, correctamente aplicado, puede sumar peso al lechón al nacimiento y mejorar su viabilidad. El aporte de lisina digestible sube a 14-17 g/día para sostener la retención de nitrógeno fetal y mamaria.
El aumento de consumo del último tercio se ve severamente comprometido por el estrés calórico; el impacto se explica en detalle en este análisis sobre cómo afecta el calor al consumo de alimento en cerdas gestantes, un punto crítico en el clima de gran parte de México y LatAm.
Flushing y transición pre-parto: los extremos del ciclo
El flushing es un incremento del aporte energético en los 10 a 14 días previos a la cubrición, orientado a mejorar la tasa de ovulación, sobre todo en primerizas y en hembras que no cubren sus necesidades a libre consumo. En el otro extremo, en la transición pre-parto (día 110 al parto) se recomienda moderar de nuevo el consumo a 2.0-2.5 kg/día para reducir el riesgo de edema de ubre y de constipación, y facilitar un parto sin complicaciones.
El aporte adecuado de minerales traza sostiene tanto la ovulación del flushing como la integridad de tejidos en la recta final; conviene revisar el manejo del zinc según esta referencia sobre beneficios y dosis de la suplementación de zinc en cerdos para no dejar huecos en la dieta reproductiva.
¿Qué pasa si se sobrealimenta a la cerda durante la gestación?
La sobrealimentación en gestación es un error costoso que se paga en la siguiente lactancia. Las hembras que llegan gordas al parto sufren una depresión del consumo durante la lactancia, pierden más peso y grasa dorsal, y producen menos leche porque el tejido mamario se infiltra de grasa. El resultado es una camada peor nutrida, un destete-cubrición más largo y menor prolificidad en el ciclo siguiente.
Mayor mortalidad embrionaria cuando el exceso ocurre tras la cubrición.
Menor consumo voluntario en lactancia y mayor movilización de reservas.
Ubre grasa con menor capacidad de síntesis de leche.
Problemas de aplomos y partos más difíciles en hembras obesas.
El aporte vitamínico también condiciona el rendimiento reproductivo y el desarrollo; para una visión de conjunto del papel de las vitaminas en el crecimiento y la productividad puede consultarse esta guía completa de vitaminas para optimizar el crecimiento de los cerdos, aplicable al diseño de premezclas de reproductoras.
Alimentación por tercios como palanca de rentabilidad: tamaño y peso de camada
Manejar la gestación por fases no es un refinamiento académico: es una palanca directa sobre los dos indicadores que definen la rentabilidad del sitio de maternidad, el número de lechones nacidos vivos y su peso al nacimiento. Un lechón que nace con 50-100 g más de peso tiene mayor sobrevivencia, llega antes al comedero y se desteta más pesado, lo que se traduce en menos días a mercado. La estrategia se resume en tres decisiones de manejo encadenadas: no sobrealimentar en la implantación, corregir condición corporal en el segundo tercio, y acompañar el crecimiento fetal en el tercero sin caer en sobreacondicionamiento.
El retorno de la inversión se captura al combinar la curva por tercios con el control objetivo de la condición corporal mediante grasa dorsal, el ajuste por número de parto y la mitigación del estrés calórico. Cerdas que llegan al parto en condición 3 comen mejor en lactancia, movilizan menos reservas y regresan a celo más rápido, cerrando el círculo entre nutrición de precisión y productividad del hato.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos kilos de alimento debe consumir una cerda gestante por día?
Con un pienso de gestación cercano a 3.3 Mcal EM/kg, la referencia del NRC 2012 es de 2.1-2.2 kg/día durante los primeros 90 días y 2.5-2.6 kg/día en los últimos 25 días. En el tercer tercio muchas granjas suben a 2.8-3.5 kg/día. Estos valores deben ajustarse por peso, condición corporal, número de parto y temperatura.
¿Por qué no se debe sobrealimentar en los primeros días tras la cubrición?
Porque un plano de alimentación alto en la fase de implantación se asocia con mayor mortalidad embrionaria y camadas más pequeñas. En los primeros 21 días la prioridad es la supervivencia del embrión, no la ganancia de peso de la hembra, salvo en cerdas muy delgadas que requieran recuperación.
¿Cuánta lisina digestible necesita la cerda en gestación?
El NRC 2012 estima cerca de 9 g/día de lisina digestible en la cerda adulta y alrededor de 11 g/día en la primeriza para gestación temprana y media. En gestación tardía el requerimiento sube de forma notable, con estimaciones de 14 a 17 g/día, por lo que conviene aumentar el aporte proteico en el último tercio.
¿Cuándo es el mejor momento para corregir la condición corporal?
Entre los días 30 y 70 de gestación, es decir, en el segundo tercio. En esa ventana el costo fetal aún es bajo y el alimento adicional se destina a reservas de la hembra. Medir grasa dorsal a mitad de gestación y reagrupar por condición corporal es la práctica que más homogeneiza el lote.
¿Qué es el flushing y cuándo se aplica?
El flushing es un incremento del aporte energético durante los 10 a 14 días previos a la cubrición, orientado a elevar la tasa de ovulación. Es especialmente útil en primerizas y en hembras que no cubren sus necesidades a libre consumo o que vienen de una lactancia exigente.
¿Qué condición corporal y grasa dorsal debe tener la cerda al parto?
El objetivo es una puntuación de condición corporal cercana a 3 en escala de 5, con aproximadamente 15 a 18 mm de grasa dorsal en el punto P2. La meta operativa es que al menos el 90 % del lote llegue al parto en condición ideal, ni delgada ni obesa, para asegurar buen consumo en lactancia.
Para que el cambio entre etapas sea coherente, conviene coordinar este programa con la alimentación de cerdas en lactancia y revisar el uso de ácidos orgánicos en dietas porcinas al ajustar la estrategia intestinal.
























































































































