Alimentar a la cerda gestante con una sola curva plana durante los 114 días es una de las causas silenciosas de camadas heterogéneas, lechones de bajo peso al nacimiento y cerdas que llegan gordas al parto y luego comen mal en lactancia. El error no suele estar en el balanceado, sino en el momento: las necesidades de la hembra no son constantes. Entre el día 0 y el día 114, el requerimiento estimado de lisina de la cerda aumenta cerca de 200 %, mientras que el de energía sube alrededor de 45 % (NRC, 2012).