El destete concentra el mayor riesgo digestivo de toda la vida productiva del cerdo. En cuestión de horas el lechón pasa de la leche materna, líquida y altamente digestible, a un alimento sólido en un ambiente nuevo, sin la madre y con una carga social y sanitaria distinta. El resultado más frecuente es una caída brusca del consumo: hasta un 10% de los animales no ingiere nada durante las primeras 48 horas y, en destetes tempranos, el tiempo dedicado a comer representa apenas el 1% del día durante los dos primeros días. Ese vacío de nutrientes daña la mucosa intestinal, altera la microbiota y abre la puerta a la diarrea posdestete asociada a Escherichia coli.